VorMel...

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Se considera que el origen la literatura gótica se sitúa en Gran Bretaña, en particular durante el Romanticismo. Sin embargo, la primera aparición del término -gótico-, tiene lugar cuando el escritor Horace Walpole lo ubica como subtítulo en su obra El castillo de Otranto: Una historia gótica.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Carmilla, de Sheridan Le Fanu

 


He vuelto a leer Carmilla, la famosa novela de una vampira -que no vampiresa- escrita por Sheridan Le Fanu en 1872.

Me parece un error que tantas editoriales, artículos y webs la califiquen como una novela de género lésbico. Lo siento pero, pese a quien pese, el lenguaje de género no estaba inventado en el siglo XIX, ni falta que hacía. En 1872 una mujer podía decir a otra "I love you" o, incluso, besarla en público, sin que ello supusiera una insinuación sexual, del mismo modo que ver a dos hombres turcos paseando de la mano, no sugiere una relación homosexual entre ellos. No pretendamos reformular la historia con los conceptos -o desconceptos- surgidos a partir de la revolución sexual de la década de los 60s del siglo XX porque, entre otras cosas, nos cargaríamos la riqueza de la cultura del Romanticismo en general, y del goticismo en particular.

No, Carmilla no es una novela lésbica. Lo mismo que Drácula no es una exaltación al poder fálico que se clava en sus víctimas. Pero... ¡qué le vamos a hacer! La gente quiere vender libros sea al precio que sea, aún sugiriendo las más peregrinas psico-interpretaciones.

Pero vayamos por partes. Analicemos, en primer lugar, si esta novela puede o no calificarse de gótica. En mi opinión, no cabría la menor duda basándonos en los criterios de "goticidad" propuestos por los literatos especializados al uso (citamos, por ejemplo, a David Stevens, "The Gothic Tradition" o a César Fuentes Rodríguez, "Mundo Gótico") y que en este blog, seguimos:

  • La trama sucede en un castillo, descrito como un entorno gótico, medieval, ancestral... De hecho, no sólo en uno, sino en varios: Laura, la protagonista, vive con su padre en un aislado castillo situado en Austria, en la región de Estiria. Pero también surge, en el momento álgido de la historia, las ruinas de otro castillo, en cuyo cementerio está enterrada la condesa de Karnstein.
  • Se suceden una serie de tramas familiares. Hay una relación doble de Laura con su padre -viudo-, pero también del General -gran amigo de la familia y viudo también- con su hija. Ambos padres, entregados a la felicidad de sus hijas. Contrasta, sin embargo, con la relación, en el caso de Carmilla, de madre-hija, madre que, a pesar de afirmar que su hija está delicada, no duda en abandonarla en el Castillo del padre de Laura, cuando su carruaje se accidenta pero la madre, con prisa de no se sabe por qué, la abandona. Algo paralelo también a lo sucedido al General. Llama la atención el dato del oscuro carruaje, en donde pasea por la noche para seducir a sus víctimas su tutora (madre o tía) muy parecida a Dorottya Szentes y a Darvulia, o que Mircalla fuera la última de su dinastía maldita.
  • Está presente un trasfondo marcado por una profecía o signos ancestrales... el castillo de Karnstein, en ruinas, está situado en un pueblo abandonado misteriosamente, ¿por qué se fue la población? Y, curiosamente, el desenlace de la novela tiene lugar en el cementerio, tras una búsqueda del sitio donde la condesa Karnstein debería estar enterrada...
  • Se suceden una serie de hechos de difícil explicación: cuando Carmilla, aún durmiendo con la puerta cerrada, ve a su amiga en el dormitorio, ¿cómo es ello posible? Lo mismo, en paralelo, habría sucedido en la historia que cuenta el General relacionada a la fiesta a la que acude con su hija...
  • Fiel al ambiente del Romanticismo del siglo XXI, nos encontramos con emociones llevadas al límite; las damas tienen esas maravillosas "enfermedades góticas" que, indispuestas, las obligan a permanecer en cama. Incluso, se ve con total normalidad que Carmilla permanezca en cama, o recluida en sus aposentos, hasta media tarde y que cuando baje, ya a cenar, el sol se haya puesto. Es lo normal, a ver, ¿para qué iba a madrugar si no tenía que estar a las 8 de la mañana en una oficina trabajando? Pues eso.
  • Pero, sobre todo, existe esa sensación de "uncanny" a lo largo de la novela; el lector, a poco sensible que sea, se estremece cuando describe las estancias del castillo, los paseos por el puente levadizo, que ya no se leva, o ¡ay! esas pequeñas incisiones en el cuello que no deberían estar ahí, porque dejamos la puerta cerrada.

No sólo es que esta novela nos parezca gótica sino que nos atrevemos a decir que es de un gótico tan puro como el de "El Castillo de Otranto".


Hablemos un poco del autor. Joseph Thomas Sheridan Le Fanu (1814 - 1873) fue un escritor irlandés de cuentos y novelas de misterio. Sus historias de fantasmas representan uno de los primeros ejemplos del género de terror en su forma moderna, en la cual, como en su relato Schalken el pintor, no siempre triunfa la virtud ni se ofrece una explicación sencilla de los fenómenos sobrenaturales. Nos gusta por eso.

Estudió Derecho en el Trinity College de Dublín, donde fue nombrado auditor de la Sociedad Histórica. Pero a Le Fanu no le agradaban las leyes (normal, por otro lado) y se pasó al periodismo. A partir de ese momento y hasta su muerte publicó multitud de relatos. Desde 1861 hasta 1869, editó el Dublin University Magazine, que publicó muchos de sus trabajos por entregas (conocidos actualmente en los ambientes góticos como "penny dreadful", debido a que eran fascículos de "a penique", y que daría nombre a la famosa serie de TV). 

Las intrigas de Le Fanu, de gran intensidad, están perfectamente construidas. Su especialidad consistía en la recreación de «atmósferas» y «efectos» más que en el mero susto ¿comprendéis ahora el "uncunny" que antes mencionaba?, con frecuencia dentro de un formato de misterio. La lectura de novelas como Carmilla sobre una mujer vampiro, de trama muy efectiva, influyó poderosamente en Bram Stoker para su Drácula.

Uno de sus primeros trabajos, Un episodio en la historia de la familia Tyrone (1839), pudo a su vez haber sido inspirado por Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. A veces se ha afirmado que Le Fanu es el padre del cuento de fantasmas irlandés en época victoriana. A juzgar por la trascendencia de su obra, es sorprendente que su aportación no haya sido mejor considerada.

Sus historias más conocidas, leídas aún hoy con asiduidad, son la novela macabra de misterio titulada Tío Silas (1864), La rosa y la llave (1871), y la muy celebrada colección En un vidrio misterioso (1872), que contiene Carmilla, así como Té verde y El conocido, dos famosos relatos de enigmáticos sucesos aparentemente convocados por una oscura culpa.


Otras ficciones de Le Fanu son Los papeles de Purcell, dividido en tres volúmenes; La casa junto al cementerio (1863); La mano de Wylder (1864); Guy Deverell (1865); Vidas encantadas (1868); El misterio de Wyvern (1869), y la publicación póstuma El vigilante y otras historias macabras (1894), otra colección de cuentos.

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