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Se considera que el origen la literatura gótica se sitúa en Gran Bretaña, en particular durante el Romanticismo. Sin embargo, la primera aparición del término -gótico-, tiene lugar cuando el escritor Horace Walpole lo ubica como subtítulo en su obra El castillo de Otranto: Una historia gótica.

miércoles, 4 de marzo de 2015

El Monje, de Matthew Gregory Lewis

Esta novela fue escrita por  Lewis, escritor británico nacido en 1775, a la edad de 19 años y siendo ya miembro del Parlamento y dedicado a la carrera diplomática. Se dice que tardó sólo diez semanas en escribirla. Sería publicada en 1796, lo que nos llevaría a encuadrarla en la etapa preliminar de la literatura gótica. Como curiosidad, señalar que Lewis ambientó su novela en España, sin haber visitado nunca este país, basándose únicamente en los relatos de viajeros con quienes departía en Holanda. Con todo, se aproximó mucho a la situación social, urbana y religiosa de la España de la época. Este recurso imaginativo, nos lleva a pensar en nuestra admirada Ann Radcliffe que, en "Los Misterior de Udolfo" describiría un recorrido pormenorizado por el Languedoc francés, la Provenza y el norte de Italia, lugares que nunca visitó.

Lewis no firmaría con su nombre la primera edición de El Monje, en parte consciente de la gran crítica que, en ella, realiza a la hipocresía de la Iglesia; en parte, por la poca consideración que tenía la "novela gótica" en la época. Sería en posteriores ediciones que, dado el éxito y habiendo suavizado la redacción inicial, aparecería su nombre real.

No es fácil hacer una sinopsis breve de esta gran novela. En un muy resumido "resumen" diríamos que la novela nos presenta a un monje español, Ambrosio, religioso virtuoso y elevado y muy venerado por el pueblo gracias a su locuacidad. Esta "santidad en vida" será, sin embargo, ocasión de caída en la ¡ay! más sutil y poderosa de las tentaciones. No, no hablamos del sexo, sino del orgullo y vanidad, antesala del resto de desórdenes. Y, así, una vez que el demonio tiene acceso al religioso por su caída en la vanidad, lo demás será "pan comido": primero Matilda y sus seducciones carnales, Luego, cuando aquella tentación queda satisfecha, se obsesionará por la inocente Antonia, desafortunada dama que terminará sus días bajo la condena hipócrita del Monje. Ambrosio peca, sí, pero a la vez juzga y castiga los "errores" de los otros, como hará cruelmente con Inés... Finalmente, Ambrosio, condenado a morir en manos de la Inquisición, consigue escapar al castigo a costa de vender su alma al demonio.

De por medio, como sucedía en muchas novelas de la época, se cruzan otras historias secundaria e incluso terciarias, como la deliciosa historia de la Monja Ensangrentada que, sólo de por sí, bien merecería un trono coronado en la historia de la literatura gótica.

Pero volvamos al Monje. ¿Qué pretende Lewis aparte de entretener y estremecer? Pienso que fundamentalmente se planteó denunciar la situación hipócrita de la Iglesia de la época y de sus pastores. Tan dura fue su crítica que Lewis debió suavizar, como antes dijimos, las posteriores ediciones de su novela, pues fue ocasión de un gran escándalo. Queda un poco fuera de las pretensiones de este blog, pero sería un buen ejercicio reflexionar sobre si tal crítica sería aún hoy actual.

Y, ¿por qué decimos que El Monje es una novela gótica? Bien, no caben dudas sobre la goticidad de esta novela, pues contiene las características básicas para ser catalogada como tal:

- Provoca "uncanny". El lector se mete en la novela y no puede evitar que un "regomeyo" le recorra la espalda cuando se imagina a Inés en su forzada prisión, cuando los poderes diabólicos facilitan el acceso de Ambrosio a Antonia, cuando se produce la quema del convento de Santa Clara, cuando se relata la historia de la Monja Ensangrentada... es, sin duda, una constante. ¿Qué me decís del espisodio de Inés en la catacumba, abrazada a su bebé muerto?
- La narración transcurre en enclaves propios del "goticismo", un monasterio, un castillo en el relato de la Monja Ensangrentada, un cementerio...
- Atmósfera de misterio y suspense, en particular, cuando descienden a la cripta, o en todo lo que rodea al monasterio.
- No faltan en los personajes unas emociones desbocadas, propias de la época.
- Sin duda, hay momentos claros de erotismo. Erotismo larvado, pues ya tuvo bastante Lewis con su crítica a la Iglesia como para vérselas además con este tema.
- El elemento sobrenatural que, no hablamos ya de un fantasma, un zombie o un vampiro... ¡chiquilladas! En El Monje será su Diabólica Majestad en persona: el demonio, cuyo protagonismo será habitual a lo largo de la novela.

Son innumerables los personajes en esta novela y recomiendo hacer la lectura acompañado de papel y lápiz. Algunos personajes aparecen con más de un nombre porque se disfrazan, son quien no dicen ser, pero después resulta que sí son, y tramas similares: Ambrosio, Antonia y tía Leonila, Lorenzo de Medina y Cristóbal -conde de Osorio-, Inés, Rosario -novicio que luego resultará que no es él sino ella, de nombre Matilde-, el Marqués de las Cisternas o Alfonso de Alvarado o Ramón, Elvira -madre de Antonia-, etc.

Recuerda a Anne Radcliff (los Misterios de Udolfo) por la introducción de cada capítulo con un poema si bien, a diferencia de la Radcliff, su prosa es más ágil y es por ello una novela que "suele gustar".

En fin, sin duda que es una novela muy recomendable, y más si estáis haciendo un estudio o lectura cronológica de la literatura gótica. Por cierto, que no se ha llevado mucho al cine, quizá por las dificultades de adaptación del guión. Existe una película francesa de 2011 que no está mal, si bien tiene un gran fallo desde mi punto de vista: Inés muere casi al principio y es un personaje fundamental en la novela: sin Inés no hay Abadesa, sin Inés la personalidad de Ambrosio queda modificada. ¡No puede faltar Inés!

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