VorMel...

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Se considera que el origen la literatura gótica se sitúa en Gran Bretaña, en particular durante el Romanticismo. Sin embargo, la primera aparición del término -gótico-, tiene lugar cuando el escritor Horace Walpole lo ubica como subtítulo en su obra El castillo de Otranto: Una historia gótica.

martes, 4 de diciembre de 2012

El retrato de Dorian Gray, la película

El domingo pasado vimos la película de 2009, "El retrato de Dorian Gray", del director Oliver Parker. No me preguntéis porqué precisamente esta versión que, en su día, cuando se estrenó, evité expresamente ver en el cine. Imagino que, entonces, desconfiaba de cualquier adaptación cinematográfica de una de las novelas que más me gustan. En esta ocasión, bueno, digamos que caí en la tentación de descargarla y verla en casa por mera desidia.

Vimos la película e inmediatamente me arrepentí de haberla visto o, cuanto menos, de no haber elegido alguna otra versión, la de 1945, por ejemplo o, lo que habría sido mejor, mantenerme fiel a una de mis máximas de "no ver cine de adaptaciones de novelas que me gustan". Ya sé, ya sé... una excepción es "Retorno a Brideshead" (Evelyn Waugh) cuya adaptación a serie de TV fue impecable.... ¡¡pero cuya película, 2008, destrozaría la novela!! De eso procuraré hablar en otro post.

Volviendo al "retrato de Dorian Gray"... pues qué puedo decir. Ben Barnes no es, ni puede ser Dorian Gray. ¿Y quién puede serlo? Pues evidentemente, el Dorian Gray que tú o que yo tenemos en la cabeza cuando leemos la novela de Oscar Wilde. Y eso no hay actor que lo supla. Conforme que Ben Barnes es monísimo, victorianísimo, educadísimo en el King College y en Kingston University pero.... no es Dorian Gray.

Segundo, ¿alguien se ha dado cuenta de lo redichas que quedan las sentencias de Oscar Wilde en el cine? De igual modo que leídas son brillantes, geniales, divertidas y fulminantes, las frases de Oscar Wilde puestas en labios de un actor -cualquier actor- suenan falsas, cursis, y fuera de lugar. Quizá no tanto en el teatro, pero en el cine es así. Escuchar a Colin Firth (en su papel de Lord Henri Wottom) diciendo cosas como "No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea", "Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos" o "La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella", decía, escucharle estos diálogos en una película de 2009 es... insoportable.

Propósito: volver a leer la novela de Oscar Wilde para que me sirva de antídoto contra esa película.

Bien, no todo es negativo. La estética de la película es excelente (ropa, decorados, peluquería) aunque nos queda una duda... ¿los exteriores eran "exteriores" o composiciones por ordenador?

Y, bien, la interpretación de los actores pues no, no es mala. Si no es eso lo que critico... lo que critico es que una adaptación cinematográfica destroce los paisajes mentales que, de adolescente, me forjé en mi cabeza leyendo grandes novelas. Pero esta crítica es tan, tan subjetiva, que no puede salir de este blog.

Ahí queda la ficha:

TÍTULO ORIGINAL Dorian Gray
AÑO 2009 
DURACIÓN  112 min. 
PAÍS Reino Unido
DIRECTOR Oliver Parker
GUIÓN Toby Finlay (Novela: Oscar Wilde)
MÚSICA Charlie Mole
FOTOGRAFÍA Roger Pratt
REPARTO Ben Barnes, Colin Firth, Rebecca Hall, Rachel Hurd-Wood, Ben Chaplin, Emilia Fox, Caroline Goodall, Fiona Shaw, Maryam d'Abo, Douglas Henshall, Michael Culkin, Johnny Harris
PRODUCTORA Ealing Studios / Fragile Films
PREMIOS 2009: Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso
GÉNERO Drama. Thriller | Siglo XIX 
SINOPSIS Dorian Gray (Ben Barnes) es un joven aristócrata muy atractivo que, después de haber pasado una solitaria adolescencia en el campo, regresa a Londres, donde ha heredado una mansión. Atraído por la vida nocturna, se sumerge en ella de la mano de Lord Henry Wottom (Colin Firth), que lo conduce a los antros más recónditos y sórdidos de la ciudad. Al joven le fascina el estilo de vida decadente y amoral de Wotton. Por otra parte, su obsesión por alcanzar la eterna juventud lo impulsa a hacer un pacto diabólico: él se mantendrá siempre joven, pero las huellas del paso del tiempo y de sus terribles delitos, es decir, su degradación física y moral se reflejarán en un retrato que le ha hecho su amigo el pintor Basil Hallward (Ben Chaplin). (FILMAFFINITY)

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