VorMel...

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Se considera que el origen la literatura gótica se sitúa en Gran Bretaña, en particular durante el Romanticismo. Sin embargo, la primera aparición del término -gótico-, tiene lugar cuando el escritor Horace Walpole lo ubica como subtítulo en su obra El castillo de Otranto: Una historia gótica.

lunes, 18 de febrero de 2013

El castillo de Otranto, por Horace Walpole



A finales de 2011 publiqué una breve reseña sobre esta novela aprovechando una vieja edición que me regalaron. Ahora pretendo hacer un comentario algo más extenso, aprovechando que fue la primera obra sobre la que reflexionamos en el Taller de Literatura Gótica de Mirari Bueno.

Se dice que El Castillo de Utranto (1764) fue la primera novela gótica. Ahora bien, ¿por qué se dice que fue la primera? Es más, ¿por qué se la considera una novela gótica?

Confieso que este tema fue de intenso debate en el Taller. De entrada, en el prólogo de su novela, el propio Walpole reconoce "he escrito una novela gótica". Luego, si él afirma de sí mismo que ha escrito algo gótico es que en su cabeza tenía, al menos, las características de lo que es y de lo que no es una novela gótica. Y, sin embargo, son los estudiosos de la literatura gótica de los siglos XIX y XX los que afirman que EL castillo de Utranto es una novela gótica. Vamos, que nos podemos hundir en una espiral de razonamientos de la que difícilmente salir. Para zanjar el tema, debemos ¡ay! someternos a un "criterio de autoridad": El Castillo de Otranto es la primera novela gótica porque los estudiosos de la literatura dicen que es la primara novela gótica. ¿A vosotros os convence este argumento? A mí, tampoco.

Lo que sí podemos afirmar es que, siempre volviendo a las palabras del propio autor, con el Castillo de Otranto se pretendió realizar un "primer intento moderno de fundar una literatura de ficción fantástica sobre la base de las antiguas novelas de caballerías" y, por tanto, en un ambiente medieval y, por deformación, de "estilo gótico". Si bien, y esto es una reflexión mía, la Edad Media es un período histórico tan largo, que asimilarla a "estilo gótico" es, cuanto menos, una ligereza viniendo de alguien tan culto, como lo era Horace Walpole.

En cuanto a la biografía del autor, no merece la pena reproducirla aquí, por lo que os deje este link que os conducirá a la Wikipedia, si estáis interesados en la misma. Sólo resaltar una cuestión. Walpole estaba tan enamorado del estilo gótico, que hizo construir una mansión  neogótica absolutamente maravillosa, llamada Strawberry Hill pero fatalmente restaurada en tiempos recientes con un resultado que nada tiene que ver con, al parecer, el proyecto original de Walpole. No dejéis de echar un vistazo aquí.

Otra curiosidad histórica es que Walpole, más o menos, disimuló en una primera edición ser el autor real de la novela, quizá por un cierto pudor debido al hecho de que todo un Lord inglés, miembro del Parlamento y educado en los mejores colleges y universidades inglesas escribiera una novela así que, en su origen, parecía estar más destinada a un público femenino cuyos gustos literarios ¡ay! se consideraban facilones. Cosas de la época. Y así,no sería hasta la segunda edición -y tras el éxito de la primera- que Walpole reconociera ser el autor.

Pero volvamos al inicio; ¿por qué diríamos que El Castillo de Otranto es una novela gótica? Sin duda, porque cumple todos los requisitos que se piden a una novela gótica, es decir:

1) la trama tiene lugar en un castillo, un caserón, con una gran importancia de lo arquitectónico medieval. En este punto, se da además dos circunstancias. Por un lado, aparece el castillo con una ermita cercana. Tenemos aquí una doble simbología: el poder religioso (la Iglesia, el fraile) va en paralelo al poder temporal (el Señor feudal o príncipe), tan típico de la Edad Media. La confrontación de ambos servirá para desarrollar varios capítulos de la novela. En segundo lugar, el castillo se describe como  un lugar confuso, donde uno se puede perder, donde para escapar hay que intrincarse en complicados pasadizos y sótanos. Este diseño, al parecer, viene inspirado por la mitología clásica y, en concreto, por el Mito del Laberinto del Minotauro donde los personajes de la novela se identifican con los del mito; así, Theodore sería Teseo, Manfred sería el propio Minotauro e Isabella sería Arianda. Sobre el mito del laberinto, puedes leer más aquí. Y en cuanto a su rica interpretación simbólica, el laberinto nos evoca las dificultades de la vida, las decisiones excluyentes que con frecuencia debemos tomar y que marcarán nuestro futuro. Me disculpo si me voy "por los cerros de Úbeda" pero necesito decir que una de mis óperas favoritas -Teseo, de Jean Baptiste Lully- están inspiradas en este Mito, de la cual reproduzco a continuación la Obertura:



2) La trama se desarrolla en un ambiente de misterio y suspense. Buena prueba de ello son los hechos asombrosos e inexplicables que se producen, ruidos, voces... sombras que parecen descender de los cuadros...

3) Nos encontramos con desapariciones, muertes turbulentas, sorpresas en el linaje de los protagonistas... ¡anda, resulta que este joven es hijo del fraile y éste a su vez...!

4) No faltan las profecías ancestrales... si el principado de Otranto no tiene descendencia masculina, se terminará el linaje.

5) Emociones desbocadas... Aún no estamos en el siglo XIX pero ya las damas se desvanecen presas de fuertes impresiones, les dan convulsiones y deberán guardar cama durante mucho tiempo cuidadas por sus sirvientas que, a su vez, tiemblan con palpitaciones de sólo oir el nombre de algo sobrenatural....

6) Erotismo no implícito... hmmm ¿así que el príncipe de Otranto quiere desposarse con la que iba a ser su nuera, aún repudiando a su esposa, para tener un hijo? hmmm... hmmm, así que el joven gallardo pretende a Isabella...

Una última curiosidad aún no resulta por los investigadores: existe una continua remisión a la simbología del número "tres": Conrad es tres años menor que Isabelle, hay tres plumas negras que se mueven tres veces, son tres los caballeros del séquito de Frederick, Theodore hiere a Frederic tres veces, la trama transcurre en tres días... ¿casualidad o no? No se sabe. Para ahondar un poco más sobre la simbología del "tres" tomado, en este caso, del estudio de una de las instituciones que más trabaja el estudio de los símbolos; hablo de una logia masónica. Véase aquí.

Hablemos ahora del estilo. El castillo de Otranto podría ser perfectamente adaptado a teatro porque los diálogos tienen casi más importancia que las descripciones del paisaje, de los lugares, de las escenas. De dudosa calidad literaria, reconozco que  en ocasiones el lector se desespera porque abre puertas que luego no cierra, es decir, plantea misterios que se quedan en el aire, el desarrollo es un poco embrollo e incluso uno necesita coger papel y lápiz para recordar nombres y relaciones.

Por último, en el Taller se nos lanzó una pregunta personal: ¿recomendaríamos la lectura de esta novela? Y he aquí mi respuesta: no recomendaría su lectura a alguien que desee leer algo para pasar el rato. Sí la recomendaría a quien quiera iniciarse en la novela gótica. Es decir, para mí el Castillo de Otranto tiene más un interés histórico (historia de la literatura gótica, si se me permite) que litarario.

viernes, 8 de febrero de 2013

Guión para el Taller de Literatura Gótica








Con algo de retraso, publico esta entrada. Se trata de un sencillo guión de los libros a tratar en el Taller. Hasta ahora ya hemos leído y comentado los dos primeros, de los que intentaré hacer aparte un resumen.


La lista de novelas es la siguiente:

  • El Castillo de Otranto, Horace Walpole.
  • Los misterios de Udolfo, Ann Radcliffe.
  • El Monje, Mathew Gregory Lewis.
  • Frankenstein o el moderno Prometeo, Mary Shelley.
  • El vampiro, John William Polidori.
  • Melmoth el errabundo, Charles Robert Maturin.
  • Ligeia, Edgard Alan Poe.
  • Cumbres borrascosas,  Emily Brontë.
  • Carmilla, Joseph Sheridan Le Fanu.
  • El  Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Robert Louis Stevenson.
  • El gran dios Pan, Arthur Machen.
  • El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde.
  • Drácula, Bram Stoker.
  • Vuelta de tuerca, Henry James.
  • El castillo, Franz Kafka.
  • Narrativa completa, H.P. Lovecraft.
  • El resplandor, Stephen King.
  • El nombre de la rosa, Umberto Eco.
  • Matar a un vampiro, Javier Herce. Ediciones-Babylon (Valencia)
Habréis observado que, salvo en el último caso -y porque se trata de una novela actual-, no hago referencia a ninguna editorial. Ello se debe a un doble motivo; por un lado, porque considero que son obras de una antigüedad suficiente para ser consideradas libres de derechos de autor. Aclaro que, en materia de libros, procuro siempre comprar originales (ya sean nuevos o, sobre todo, de segunda mano). Sin embargo, comprendo y apoyo a los lectores que se descargan por Internet este tipo de novelas con más de 100 años de antigüedad. Considero que es una hipocresía por parte de las Autoridades que condenen las descargas por Internet cuando tenemos en España la ADSL más cara y más lenta del mundo. Por un lado las Autoridades llaman a una pretendida ética de protección de los derechos de autor pero, por otro, suben los precios de los suministros de telefonía, electricidad, etc. en cuyas compañías sitúan a los ex-ministros (aprovechamos para saludar a todos los ex-ministros y ex-ministras felizmente recolocados en empresas privadas.

Aparte de las novelas, nos han sugerido en el Taller cierta bibliografía actual sobre literatura gótica; en concreto:

  • Cultura Gótica, Gavin Baddeley. EdicionesRobinbook (Barcelona)
  • Mundo gótico, César Fuentes Rodríguez. Quarentena Ediciones (Barcelona)        
  • Gothic, Fred Botting. Routledge (London)
  • The Tale of Terror, Edith Birkhead. Sentry Press (New York)

domingo, 20 de enero de 2013

Taller de literatura gótica

El pasado jueves comenzamos un taller de literatura gótica que tendrá lugar a lo largo de todos los jueves, en horario de 20h00 a 21h30. Por el momento, se trata de un grupo reducido en que se puede conversar, debatir y aportar ideas entre los "alumnos" y la "profesora" o, más exactamente, la animadora.

En esta primera sesión procedimos a presentarnos y a exponer los motivos que nos animan a participar en el taller. A continuación, entre todos, intentamos definir las características que, a priori, no deberían faltar en una novela gótica:

- Existencia de una trama familiar, con relaciones inexperadas o parentescos inesperados,
- ambientadas en un castillo, un cementerio, un lugar sagrado;
- sentimientos llevados al límite. Se enlaza aquí con el espíritu del romanticismo donde las pasiones siempre son exageradas;
- presencia de algo sobrenatural: un fantasma, un vampiro, un espíritu...
- el erotismo, más o menos velado.

Según Cesar Fuentes ("Mundo Gótico") las características necesarias para calificar una novela como "gótica" son:

- presencia de un castillo, un caserón; el hecho arquitectónico es muy importante;
- atmósfera de misterio y suspense;
- desapariciones, sorpresas en el linaje de los protagonistas;
- profecías ancestrales;
- cuentos sobrenaturales o de difícil explicación;
- emociones desbocadas (pánico, paranoias);
- erotismo, normalmente de forma no explícita;
- la llamada "falacia profética", por ejemplo la presencia de una tormenta anuncia inevitablemente una aparición. El cine abusaría después de esto.

Tres períodos son los que podríamos apreciar:

  1. finales del siglo XVIII, con autores como H. Walpole (El castillo de Otranto), Godwin, Beckford, Anne Radcliff, M.G. Lewis (El Monje)...
  2. El apogeo, primera mitad del XIX, destacando Tieck, Hoffman, Mary Shelly, Polidori, Poe, Emily Bronte.
  3. El ocaso, hacia finales del XIX: Hawthorne, Collins, Dickens, Guy de Maupassant, Le Fanu...
En el siglo XX, sin ser tan relevante, pero considerándose "góticos" hay diversos autores que "chupan de las fuentes, entre los cuales estarían Ambrose Bierce, Joseph Conrad, Lovecraft, Stephen King, Umberto Eco, etc.

La semana próxima comenzaremos a analizar la primera de las novelas que debemos leer: El Castillo de otranto, de Horace Walpole.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Estuvimos en... la exposición temporal del Museo del Romanticismo “LOS ESPEJOS DEL ALMA. PAISAJE ALEMÁN EN EL ROMANTICISMO”

Estupendo plan para un domingo por la mañana, previo a las fiestas del Solsticio de Invierno. El bullicio de gente por el centro de Madrid en plenas ansias consumistas, contrasta con la tranquilidad de "la pequeña mañana" que dirían los franceses (le petit matin) en los alrededores del Museo del Romanticismo.

"Los espejos del alma, paisaje alemán en el romanticismo" se componde de unos veinte cuadros, la mayoría pintados a plumilla y acuarela, representando paisajes de la Alemania del XIX. Abadías en ruinas, paisajes en otoño, escenas pastoriles... muy bonitos todos. La técnica es curiosa... recuerda un poco a las ilustraciónes de los cuentos para niños antiguos.

En palabras de la presentación de la exposición en la web del museo, con “Los espejos del alma. Paisaje alemán en el Romanticismo”, el Museo quiere rendir homenaje a los orígenes del movimiento romántico en Alemania, cuna de este movimiento, al tiempo que pretende contextualizar las piezas que se exhiben en su Exposición Permanente, centrada en el desarrollo del movimiento romántico en España. La exposición reúne 20 dibujos y acuarelas de paisajes, género muy del gusto de los artistas románticos puesto que se convirtió en el medio de expresión más idóneo para los estados del ánimo y del alma de los pintores, entre los que se encuentran Friedrich, Carus o Menzel. Todas las obras proceden del Museo Kunspalast de Düsseldorf, principal institución museística de la ciudad que custodia una importante colección de obra gráfica de los principales pintores románticos alemanes."

De entrada gratuita, la exposición la tendréis disponible hasta el 31 de marzo.

Desde este discreto blog, no me queda sino dar la enhorabuena al Museo del Romanticismo por todas sus iniciativas. Siendo un pequeño museo, no deja de sorprendernos la gran cantidad de actividades que desarrollan en paralelo con el propio museo y lo accesibles que son para el ciudadano. ¡Gracias!

Estoy leyendo... "las mejores historias siniestras"

De aquéllos años en que fui vecino de Lavapiés me han quedado dos manías; la segunda de ellas es el ser un poco "basurillas", es decir, cosa que veo en un contenedor susceptible de ser reparada, limpiada, aprovechada... cosa que me llevo a casa. Conseguí decorar aquél pisito de Lavapiés con un marco barroco que encontré en un contenedor, una silla de rejilla y alguna que otra lámpara. Como decía una buena amiga argentina, en ese barrio "hay muy buena basura".

Ahora vivo a un kilómetro y medio de Lavapiés, pero aún se me van los ojos detrás de la "buena basura", especialmente, si se trata de libros. Hace unas semanas algún vecino dejó al lado del contendor del vecindario una torre de libros y revistas y, tras una pequeña revisión, rescaté un para de libros en bastante buen estado. Uno de ellos es el que estoy leyendo actualmente: su nombre, "las mejores historias siniestras". Se trata de una recopilación de historias cortas realizada por Laurette Naomi Pizer, en una edición de 1968, publicada en la Editorial Bruguera y con un precio, según consta en la contraportada de 40 pesetas.

Me está gustando muchísimo. Se trata de pequeños cuentos siniestros, alguno de terror, en todo caso inquietantes con la peculiaridad de que ninguno de ellos sobrepasa las 10 hojas... lo justo para leer uno cada noche antes de irse a dormir.

Desconozco quién es la seleccionadora de las historias, Laurette N. Pizer. He metido su nombre en "google" y todos los links me han llevado a este libro o a las librerías donde se vende de segunda mano, pero poco sobre ella. Lástima, pues estas cosas me interesan.

El libro se compone de 27 historias de autores diversos como Herman Hesse, Guy de Maupassant, Truman Capote, Tolstoi, Thomas Mann, Junichiro Tanizaki, Elizabeth Bowen, Graham Greene, Virginia Woolf, Luis Borges, Susan Sontang y otros autores que desconocía. 

Poco más que añadir pero, si os gusta este tipo de literatura y en esta versión de cuentos cortos, recomendároslo. Por lo que veo en Google, es fácil de conseguir en tiendas online tipo "amazon" o en librerías de segunda mano.

martes, 4 de diciembre de 2012

La Luna negra, de Imanol Uribe

Encontramos en casa un pack de películas de cine español de terror, con el nombre "Sabath" y que, hasta ahora, había quedado felizmente relegado a la balda inferior de una estantería que contiene todos nuestros DVDs originales (y que, contrariamente a lo que pudieran suponer los visitantes de este blog, son bastantes... no niego que en casa amortizamos bien la factura de la ADSL, pero también es cierto, y en honor a la verdad lo declaro, que, cuando una película vale la pena -y está disponible en el mercado, que esa es otra- la compramos original).

El caso es que, regresando a casa, después de asisistir a los eventos literios de la IV Semana Gótica de Madrid, y en vistas del frío que hacía en la calle, decidimos meter unas palomitas al microondas y ver una de las pelis de ese pack, en concreto, "La luna negra", del director español Imanol Uribe.

Nos gustó. Nos asustó un poquito, sí señor. En algunos momentos, nos inquietó. Y, sobre todo, nos picó el gusanillo ese de que hay mitos sobre a los que uno le gustaría profundizar un poco más. En este caso, el mito de Lilith.

A ver. No es que la película sea un "número 10". Le sobran reiteraciones "del polvo" y le sobran desnudos... se ve "mucha teta" cuando no viene al caso... pero, ¿qué le podemos pedir? ¡Estamos hablando de cine español y de los 80s!

Sin duda, la podemos calificar de una película gótica... no por el chalet de una urbanización de pijos que sale al principio, pero sí por la casa de campo en piedra que saldrá después; no por las mirada de macho de José Coronado (en fin) pero sí por la curiosa relación que surge entre Emma Suárez y Yolanda Ríos. No por las mechas rubias de Lydia Bosch, pero sí por una estupenda Amparo Muñoz en su papel de Lilith. Bien, son notas aquí y allá pero todas prescindibles. Podríamos quitar de un plumazo a todos ese gran reparto y quedarnos con la interpretación de la niña... con sólo su papel tendríamos una película... inquietante.

Por cierto que, buscando la reseña en Filmaffinity y otras webs de cine, no me sale esta película como tal sino como serie de seis episodios. En todo caso, reproduco la ficha:

TÍTULO ORIGINAL La luna negra
AÑO 1989 
DURACIÓN 90 min. 
PAÍS EspañaDIRECTOR Imanol Uribe
GUIÓN Imanol Uribe
MÚSICA José Nieto
FOTOGRAFÍA Javier Aguirresarobe 
REPARTO Lydia Bosch, Fernando Guillén, José Coronado, Mario Adorf, Patricia Figón, Emma Suárez, Yolanda Ríos, Amparo Muñoz, Fernando Sancho, Lola Cardona, Óscar Ramos, Evelyn Engleder, Antonio Canal, Isabel Serrano, Cayetana Guillén Cuervo 
PRODUCTORA Origen Producciones Cinematográficas
PREMIOS 1989: Fantasporto: Mejor guión
1989: Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso
GÉNERO Terror. Fantástico 
SINOPSIS: Eva (Lidia Bosch) dará a luz a una niña concebida en extrañas circunstancias y que, cuando crezca, manifestará en su entorno una malicia que nos lleva a pensar en el mito de Lilith.


El retrato de Dorian Gray, la película

El domingo pasado vimos la película de 2009, "El retrato de Dorian Gray", del director Oliver Parker. No me preguntéis porqué precisamente esta versión que, en su día, cuando se estrenó, evité expresamente ver en el cine. Imagino que, entonces, desconfiaba de cualquier adaptación cinematográfica de una de las novelas que más me gustan. En esta ocasión, bueno, digamos que caí en la tentación de descargarla y verla en casa por mera desidia.

Vimos la película e inmediatamente me arrepentí de haberla visto o, cuanto menos, de no haber elegido alguna otra versión, la de 1945, por ejemplo o, lo que habría sido mejor, mantenerme fiel a una de mis máximas de "no ver cine de adaptaciones de novelas que me gustan". Ya sé, ya sé... una excepción es "Retorno a Brideshead" (Evelyn Waugh) cuya adaptación a serie de TV fue impecable.... ¡¡pero cuya película, 2008, destrozaría la novela!! De eso procuraré hablar en otro post.

Volviendo al "retrato de Dorian Gray"... pues qué puedo decir. Ben Barnes no es, ni puede ser Dorian Gray. ¿Y quién puede serlo? Pues evidentemente, el Dorian Gray que tú o que yo tenemos en la cabeza cuando leemos la novela de Oscar Wilde. Y eso no hay actor que lo supla. Conforme que Ben Barnes es monísimo, victorianísimo, educadísimo en el King College y en Kingston University pero.... no es Dorian Gray.

Segundo, ¿alguien se ha dado cuenta de lo redichas que quedan las sentencias de Oscar Wilde en el cine? De igual modo que leídas son brillantes, geniales, divertidas y fulminantes, las frases de Oscar Wilde puestas en labios de un actor -cualquier actor- suenan falsas, cursis, y fuera de lugar. Quizá no tanto en el teatro, pero en el cine es así. Escuchar a Colin Firth (en su papel de Lord Henri Wottom) diciendo cosas como "No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea", "Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos" o "La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella", decía, escucharle estos diálogos en una película de 2009 es... insoportable.

Propósito: volver a leer la novela de Oscar Wilde para que me sirva de antídoto contra esa película.

Bien, no todo es negativo. La estética de la película es excelente (ropa, decorados, peluquería) aunque nos queda una duda... ¿los exteriores eran "exteriores" o composiciones por ordenador?

Y, bien, la interpretación de los actores pues no, no es mala. Si no es eso lo que critico... lo que critico es que una adaptación cinematográfica destroce los paisajes mentales que, de adolescente, me forjé en mi cabeza leyendo grandes novelas. Pero esta crítica es tan, tan subjetiva, que no puede salir de este blog.

Ahí queda la ficha:

TÍTULO ORIGINAL Dorian Gray
AÑO 2009 
DURACIÓN  112 min. 
PAÍS Reino Unido
DIRECTOR Oliver Parker
GUIÓN Toby Finlay (Novela: Oscar Wilde)
MÚSICA Charlie Mole
FOTOGRAFÍA Roger Pratt
REPARTO Ben Barnes, Colin Firth, Rebecca Hall, Rachel Hurd-Wood, Ben Chaplin, Emilia Fox, Caroline Goodall, Fiona Shaw, Maryam d'Abo, Douglas Henshall, Michael Culkin, Johnny Harris
PRODUCTORA Ealing Studios / Fragile Films
PREMIOS 2009: Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso
GÉNERO Drama. Thriller | Siglo XIX 
SINOPSIS Dorian Gray (Ben Barnes) es un joven aristócrata muy atractivo que, después de haber pasado una solitaria adolescencia en el campo, regresa a Londres, donde ha heredado una mansión. Atraído por la vida nocturna, se sumerge en ella de la mano de Lord Henry Wottom (Colin Firth), que lo conduce a los antros más recónditos y sórdidos de la ciudad. Al joven le fascina el estilo de vida decadente y amoral de Wotton. Por otra parte, su obsesión por alcanzar la eterna juventud lo impulsa a hacer un pacto diabólico: él se mantendrá siempre joven, pero las huellas del paso del tiempo y de sus terribles delitos, es decir, su degradación física y moral se reflejarán en un retrato que le ha hecho su amigo el pintor Basil Hallward (Ben Chaplin). (FILMAFFINITY)